REFLEXIONES EN DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Hoy concluyó el encuentro de meditación y oración durante esta semana santa que está terminando hoy.

Aunque traigo ya cierto tiempo haciendo encuentros, todos dirigidos al viaje interior y al conocimiento de sí mismo a través de la meditación, este encuentro en particular es el que me ha dejado más satisfecha, con una sensación de llenura en el espíritu.

Esta vez sentí que fui guiada por Jesús, que Él me llevaba a los versículos de la Biblia que debía incluir,  a la investigación precisa que debía hacer en internet y hasta a rebuscar en mi antigua biblioteca información acerca de su vida y su palabra.

Sentí una gran inspiración como venida de muy arriba.  Cada día, y en cada palabra que escribía o pronunciaba me conectaba con todas las personas del grupo, sintiendo de todas ellas en la distancia esa energía de amor y de entrega.

También mi espíritu viajó por todo el mundo pero principalmente a China,  Italia,  España, Francia,  Alemania, New York y Ecuador y en ese recorrido pedí a Jesús con gran fervor la sanación de la humanidad y de todo el planeta. Con humildad le pedí que nos perdonara a todos por el mal uso que hemos hecho de su energía de amor.

El viernes santo, día de su pasión me acogí todo el día al “silencio” (no hable ni siquiera por teléfono) y me abstuve de comer carne e hice el ayuno de una comida.

Hoy domingo, me siento muy esperanzada y una gran seguridad y Fe de que pronto el mundo recobrará cierta normalidad, tomará tiempo sí, pero surgirá el hombre nuevo transformado y habrá una nueva conciencia y un verdadero despertar basado en el desprendimiento del ego y la entrega a los demás con la convicción de la existencia de ese se superior que lleva los hilos de nuestras vidas.

Repito: Puedo decir que hoy me siento satisfecha y esperanzada que nunca y esto lo debo a la presencia de Jesús en nuestras vidas que volvió para quedarse, no hay nada que temer.

Se les quiere.

Hasta un próximo encuentro.