Reflexiones

Con todo mi amor quiero entregarte un gran regalo que me ha ayudado a sanar.

Es importante reconocer nuestro grito interno del alma, reflexionar acerca de todas nuestras experiencias vividas ya que sin la conciencia suficiente vamos dejando muchos ciclos abiertos, resentimientos o situaciones en nuestro entorno familiar, laboral y de pareja. Algo que he aprendido a lo largo de mi vida es que existen tres venenos que no permiten sanar nuestra alma: la ignorancia, el odio y el apego. Por esto es que a veces se presentan en nuestro cuerpo enfermedades a las que no les damos explicación. Todas tienen cura cuando nos permitimos escucharnos internamente.

Regálate un poco de amor, de sencillez y sobre todo de humildad para que veas como tu cuerpo y espíritu responden positivamente ante las circunstancias que encuentres en el camino aunque estas te sean adversas.

En este momento en que estás leyendo estas líneas, date el permiso de rendirte ante ti mismo y bajarte de tu EGO el cual es otro enemigo de tu felicidad  y no seguir luchando solo por satisfacer a todos aquellos que están en tu entorno. Comienza a buscar tu equilibrio interno sin juzgarte por lo que pasó, todo fue perfecto: tanto lo bueno como lo malo porque estas experiencias te permitirán renacer como el ave fénix.

Te entrego tres palabras que te ayudarán en tu proceso de sanación interna, recuérdalas siempre: rendición, reconocimiento y perdón (ellas son la clave de la felicidad).Te invito que antes de perdonar te rindas ante ti mismo y ante aquellos que por cualquier circunstancia pudieron generarte un gran dolor. Fuiste tú quien escogió esta situación o persona para sanar  de allí. Reconócela en todas sus dimensiones: física, emocional y espiritualmente. Él fue el ser elegido que te sirvió como maestro y es allí donde podrás perdonar desde lo más profundo amor. Respira y coloca en su lugar a quien corresponde. No ganas nada con ignorar y ocultar esta situación de dolor, recuerda que las heridas si no se curan a tiempo ya sabes cómo se volverán… Sácalas que quizás han estado bastante tiempo ocultas dentro de ti y aunque no te guste te permitirás el gran paso de tu vida, para que te rindas, te reconozcas y lo más importante: te perdones, allí está la sanación.

Desde mi conciencia espiritual, te invito a que hagas de la meditación parte de tu vida porque cuando comienzas a encontrarte con tu ser interior,  entrarás en el oasis de la plena serenidad y equilibrio.

Me despido de ti con gran amor.

Hasta un próximo encuentro.